El magnesio en tu alimentación
El magnesio es un agente muy importante en la función celular, lee cómo optimizar tu consumo de este mineral.

El magnesio en tu alimentación

Por Georgina Ferrer

 

Generalmente escuchamos hablar de minerales importantes para el cuerpo como el calcio, el hierro y el zinc, pero rara vez se nos menciona el magnesio como un mineral preponderante para el funcionamiento celular.

El magnesio es el octavo mineral más cuantioso en la tierra y debería ser el cuarto mineral más abundante en nuestro cuerpo. Cada una de nuestras células requiere una cantidad adecuada de magnesio para funcionar  pues es necesario para que puedan ocurrir más de 300 reacciones en nuestro organismo.

Ayuda a tener huesos y dientes fuertes, promueve un sistema nervioso y cardiovascular sanos, apoya el  balance  hormonal, favorece el sueño reparador, ayuda a nivelar la presión arterial, favorece la pérdida de peso, da fuerza muscular, propicia la absorción de calcio y vitamina D. También auxilia en la desintoxicación del cuerpo, ayuda a mantener niveles adecuados de azúcar en la sangre, protege de la radiación y previene la formación de piedras en el riñón. Alivia la fibromialgia y el dolor crónico, previene la osteoporosis, ayuda a disminuir o eliminar el TDAH en los niños, activa los músculos y nervios, ayuda digerir carbohidratos, proteínas y grasas, ayuda a la síntesis de ADN y ARN, es precursor de neurotransmisores como la serotonina, y cientos de funciones más.

Una pequeña deficiencia de este mineral puede provocar un desbalance de calcio en el cuerpo, que puede inducir a la calcificación y muerte de las células. Generalmente lo anterior provoca síntomas, como pueden ser problemas cardiacos.

Desafortunadamente, y a pesar de su abundancia en la tierra, la mayoría de la gente sufre de deficiencia de magnesio debido a que la tierra en la que se producen los alimentos está sobreexplotada y el magnesio es escaso. Además se han hecho híbridos de plantas que pueden sobrevivir sin magnesio y los fertilizantes que se usan llevan principalmente nitrógeno, fósforo y potasio. Antes, el agua tenía mucho magnesio, hoy en día el agua de las ciudades viene principalmente de los ríos, y es agua superficial que generalmente trae muy poco magnesio.

Hay algunos hábitos en nuestra dieta que también sustraen el magnesio de nuestro cuerpo, por ejemplo:

El consumo de comida procesada, alcohol, café, azúcar (para poder metabolizar una molécula de azúcar se necesitan 287 moléculas de magnesio), granos y semillas altos en ácido fítico, el consumo de verduras y frutas provenientes de suelos bajos en este mineral, etc.

Algunos síntomas de deficiencia de magnesio son:

Insomnio, depresión, sensibilidad al ruido, ansiedad, irritabilidad, niveles de estrés elevados, cansancio, dolores de cabeza, dificultad para concentrarse. Palpitaciones, problemas cardiacos, infertilidad, resistencia a la insulina, problemas intestinales, piedras en los riñones, problemas en la tiroides, calambres y contracturas musculares.

Desafortunadamente, muy a menudo el magnesio no se absorbe bien en el sistema digestivo si existe deficiencia de vitamina D y la flora intestinal no está sana.

Existen algunos alimentos ricos en magnesio que son fáciles de absorber como las algas, hojas de cilantro secas, pepitas de calabaza y cacao en polvo sin azúcar. También las especias como tomillo y albahaca, o la linaza, almendras, algarrobo, vegetales de hojas verdes, semillas de ajonjolí, nueces de Brasil, el aguacate, la macarela, el atún, y el plátano…

Es muy importante que exista un equilibrio de 1:1 con el calcio y el magnesio que tomamos para evitar que se calcifiquen las células y que también exista un equilibrio con la vitamina D y la vitamina K2. Así promovemos que exista una absorción adecuada de dichas vitaminas y minerales y las funciones celulares se realicen apropiadamente.

Te aconsejo que incluyas alimentos ricos en magnesio diariamente combinados con vegetales verdes que contienen vitamina K y que si no puedes exponerte diariamente  unos minutos al sol consideres la suplementación de vitamina D3.

 

Georgina Ferrer siempre ha sido una apasionada de la nutrición y la buena salud. En 2009 se mudó a vivir a Bélgica, y ahí se dio cuenta  de que sus hijos tenían muchos problemas de intolerancias alimenticias que les causaban enfermedades. Fue entonces que comenzó a leer libros de salud integral y decidió estudiar Nutrición Holística en el Institute for Integrative Nutrition en Nueva York. Así mismo, siguió cursos de Comida Viva con el gran Chef Pol Grégoire. Hoy en día es Health Coach y se dedica a dar asesoría y cursos de nutrición y cocina mamás y niños que quieren cambiar sus hábitos alimenticios para vivir una vida más saludable, más plena y feliz.

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