Madres malabaristas
Una mamá de 3 que trabaja realiza una interesante comparación entre los malabaristas y las madres. Descubran cómo hace ella para lograr el éxito, cual artista circense, manejando tantas labores, roles y emociones de madre, esposa, hija, hermana y profesional.

Madres malabaristas

 

Hoy veía en Twitter una mamá que decía parecer parte del elenco del Cirque Du Soleil haciendo tantos malabares. Me sentí totalmente identificada y pensé: ¡Qué buena palabra para calificar a una ! “Malabarista”.

Yo también me siento así la mayor parte del tiempo, haciendo malabares para manejar sin que ninguna caiga al suelo. Estoy segura que las que leen, también se consideran malabaristas, aún cuando no lo hayan pensado hasta hoy.

Por un lado, se trata del y lo complicado que es , como llevar a los niños al médico, ir al supermercado, ir a las reuniones escolares, hacerles el almuerzo, no olvidar lo que tienen que llevar para ocasiones especiales, ayudarles a hacer las , recordar enviarles la ropa para sus , comprar regalos de cumpleaños, organizar cumpleaños, cumplir en mi y que prácticamente no se note que tengo todas las demás actividades de “mamá”, cumplir con mis amigos, cortar el pelo y las uñas de los niños cuando corresponde, cortarme el pelo yo, organizar una cena en casa, arreglar con los amigos una salida de sábado en la noche, pagar cuentas o recordar a nuestro esposo que lo haga, bañar a los niños, vestirlos, jugar con ellos, etc. Otro tanto es hacer cundir el dinero con mucha creatividad manejando las .

Por otro lado, y para mí lo más difícil, es manejar tantas emociones, es decir, ser de cada uno con sus necesidades específicas según la edad y personalidad, ser esposa, ser hija, hermana, sobrina, profesional, etc.

Mis hijos tienen 7, 4 y . La primera requiere mi especial atención para sus asuntos escolares pues no le gusta hacer sola sus y si no la apoyo, no lo hace, por lo que a veces necesita que . Por su parte el niño de 4, es sumamente sensible y cualquier lo afecta terriblemente, lo que implica que con él hay que ser muy cuidadoso en lo que se le dice para no herirlo o acrecentar el problema que exista. La chiquita es una gorda hermosa que obviamente corre todo el día de un lado para otro y quiere estar conmigo encima, mostrándome lo que aprende, sus , como baila, un muñeco que encontró o lo que sea,. Aún estamos viendo cuál es el mejor estilo con ella, aunque por ahora parece no espantarse cuando se le . Como ven, cada uno tiene sus necesidades y a todos hay que atenderlos de una manera distinta.

Pero ahí no terminan nuestras bolitas de malabarismo, también hay que seguir siendo esposa, mimar y ser mimada, vivir en pareja sin olvidar la importancia que esto tiene. Intentar, a lo menos en mi caso, no dejar de lado nuestra o , es otro punto que ocupa nuestros malabares, queriendo parecer la misma que éramos antes de que nuestra vida se enriqueciera tanto.

Y como si las labores de madre, esposa y profesional no fueran suficientes, muchas cumplimos también un rol especial en nuestras familias de origen, siendo sostenedoras sentimentales de nuestras propias , de nuestros padres y a veces hasta de nuestros hermanos, abuelos, tíos y primos.

Lo tremendo de esto, es que queremos hacerlo todo bien y creemos ilusamente que eso es posible. ¿Será viable manejar todos estos elementos sin que ninguno caiga al suelo en nuestro involuntario acto de malabarismo?

Probablemente no, pero lo importante es que algunos quedarán en las manos y los que caigan podrán ser levantados. Pienso que lo esencial es saber identificar cuales son los que NO PODEMOS dejar caer, es decir, cuales dejamos en las manos y cuales permitimos que se avienten al suelo para levantarlos más tarde o para pedir ayuda con ellos. Para mí no hay duda, son los niños, ellos son lo primero y entre los 3, el que esté más complicado en ese momento. Eso lo aprendí de mi madre, somos 4 y siempre me dijo que el que tenía más atención era el que lo necesitaba en el momento específico. Sé que este también es un desafío, identificar al hijo que más nos precisa, pero habitualmente saltará a la vista si alguno requiere exclusividad. Ellos se encargan de mostrarnos que nos necesitan.

Lo cierto es que hacemos nuestro mejor esfuerzo por no dejar caer los palitroques, y aunque podemos equivocarnos, por lo general somos capaces de hacer excelentes actos de circo. En definitiva, hacemos un malabarismo digno del mejor circo del mundo. : ¡Somos artistas circenses!

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