En su tercera columna, Luis nos cuenta cómo los hombres también se ilusionan cada vez que todo parece indicar que finalmente se ha logrado el tan ansiado embarazo.

El camino a la paternidad: La columna de Luis, parte 3

El camino a la paternidad  La columna de Luis  parte 3En esta ocasión me gustaría comenzar agradeciendo a todas mis amigas que se han tomado la molestia de leer mis columnas anteriores y de escribirme, ya que eso me motiva de saber que están sintiéndose identificadas o están comprendiendo quizás un poco mejor la posición que jugamos los maridos en esas circunstancias. También quiero agradecer a mis amigas que eh conocido en el chat de esta espléndida pagina.

Me gustaría también mencionar que aunque escriba las cosas más feas, que he considerado prudente escribir de ninguna manera mi esposa tiene un papel de villana, ya que ella sólo actuaba por sentimiento y las personas que han estado en esta situación comprenderán perfectamente las circunstancias.

Hoy quiero platicarles sobre un día muy en particular, pero también un día de tantos que acaricié la esperanza de la posibilidad de un embarazo que quedó en eso: una simple esperanza. Durante unos momentos ella había tenido unos días muy herméticos en donde no me comentaba nada y ya estaba en los días en los que tenía que hacerse el tan ansioso pero bochornoso análisis de embarazo. Después de mucho entusiasmo de los días prescritos por el especialista para tener las relaciones, además de que el marco se presentaba muy bien ya que en esos días se festejaba el día del padre y curiosamente ese mismo día era mi santo, ella pues me parecía muy sospechosa ya que me decía que me tenía una sorpresa. Pues nos fuimos al festejo de día del padre con su familia y yo durante toda la reunión no pensaba en otra cosa mas que en querer escuchar la palabra tan ansiada de “vas a ser PAPÁ”.

En eso llegó el momento de salirnos de la reunión y yo estaba con mucho entusiasmo. Ella me comenta que se sentía un poco mal y que estaba goteando, a lo cual me sentí que el mundo se me caía en pedazos ya que llevaba varios días esperando esa frase “VAS A SER PAPÁ”. Le pregunté sutilmente para no preocuparla si ya se había hecho un análisis de embarazo, a lo que me respondió que no, y sin pensarlo inmediatamente la llevé a un hospital en donde los análisis de embarazo los entregan en una hora. Después de la toma la llevé a la casa para que se recostara y se tranquilizara mientras teníamos los resultados. Llegó la hora de recoger los resultados; yo ingenuamente los recogí y no tuve el valor suficiente para abrirlos y enterarme.

Aún me quedaba la ligera esperanza de que fuera positivo y de que todo nos cambiaría, pero tuve que llevárselos y que los abriera ella y el resultado fue “NEGATIVO” y nos quitamos un pendiente pero mi esperanza terminó. Lo asimilamos como debía ser y al fin la sorpresa que me iba a dar era que me tenía como regalo de mi santo una camiseta del equipo de football soccer.

Después de varios días que tocamos el tema, pude platicarle a ella sobre lo que yo había pensado cuando me dijo que me tenía una sorpresa y que ansiosamente esperaba que me dijera que iba a ser papá, a lo cual lloramos durante un rato porque ella también hubiera querido decírmelo pero debido a las circunstancias esa frase NO PUDO LLEGAR.

Me encantaría recibir más correos de ustedes para saber si realmente es de su interés esta columnas y si realmente puedo hacer algo por ustedes. No duden en escribirme, con mucho gusto intentaré responderles sus dudas o sus preguntas y sientan que no están solos y de que siempre con la ayuda de “DIOS” nos podemos ayudar entre nosotros. Gracias por su tiempo y nos vemos en la próxima columna.

SU AMIGO LUIS
Esta es la tercera columna de Luis para TodoBebe. Si te gustaría enviarle una carta, escríbele a editora@todobebe.com . No puede contestar todos los emails, pero sí leerá tu mensaje.

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