10 consejos para usar premios y recompensas con tus hijos

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La mayoría de padres usan recompensas para promover el buen comportamiento o el desarrollo de nuevas habilidades en sus hijos. Las recompensas no pueden usarse para todo, hay ciertas reglas del hogar, límites y comportamientos que podemos mantener sin necesidad de tener que recompensarlos. Las recompensas son muy útiles cuando tu hijo está intentando desarrollar una nueva habilidad o cuando quieres promover un cambio de comportamiento positivo. Te ofrecemos 10 consejos acerca de la mejor manera de usar recompensas para que tengan éxito:

  1. 1) Recompensa a tus hijos por comportamientos positivos concretos y específicos. ?Portarse bien? no es un comportamiento concreto ya que puede interpretarse de muchísimas maneras, en cambio ?lavarse los dientes? es algo concreto.
  2. 2) Recompensa a tus hijos después de que realicen el comportamiento positivo deseado. Hacerlo antes no es una recompensa sino un soborno (ej. Si te vas a dormir ahora, mañana te daré un juguete nuevo). Las investigaciones nos han demostrado que los sobornos no son tan efectivos como las recompensas que se dan DESPUES del comportamiento deseado.
  3. 3) Las recompensas no tienen que tener un valor monetario. Es más eficaz premiar con recompensas sociales donde el premio sea pasar tiempo contigo haciendo una actividad favorita (por ejemplo, jugar a un juego juntos, ver un programa de televisión favorito, decidir que va a cenar toda la familia, etc.) Si damos una recompensa no social tiene que tener un coste bajo (ej. Pegatinas, alquilar una película especial, tener una bolsa de regalitos con cositas de la tienda de $1) Las recompensas grandes y caras (ej. Un viaje o una video consola) son difíciles de conseguir, no se pueden dar de inmediato y tienden a hacer que nuestro plan fracase.
  4. 4) Los comportamientos positivos deben recompensarse inmediatamente. Los estudios de investigación nos demuestran que para cambiar un comportamiento no podemos ofrecer la recompensa atrasada. Por ejemplo, si queremos que un niño se lave los dientes de forma regular, hemos de premiar el comportamiento justo después de que acontezca (con una pegatina, un abrazo, un elogio?)
  5. 5) Para alentar a los niños a mejorar su comportamiento o desarrollar una nueva habilidad hemos de premiar los pasos pequeños y no solo el resultado final. Alentarles y premiar sus pequeños logros mantendrá a tus hijos motivados y les ayudará a querer seguir para adelante con sus objetivos.
  6. 6) Asegúrate que las expectativas y comportamientos que fijas para recompensar son realistas y apropiados al desarrollo de tus hijos. Fijar expectativas que no pueden conseguir por su edad o nivel de desarrollo les frustrará y les hará desistir, haciendo que tu plan fracase. Por ejemplo, esperar que una niña de dos años arregle su cuarto, guardando todos sus juguetes no es realista pero esperar que te ayude a guardar uno o dos juguetes es algo en lo que puedes empezar a trabajar.
  7. 7) ¡No uses recompensas para todo! Es mucho más importante usar elogios, aprobación, cariños y límites puestos con firmeza y amor que recompensas o premios. Las recompensas deben reservarse para alentar a los niños a realizar tareas que son difíciles para ellos o para alentarles a conseguir pequeños pasos hacia un objetivo o desarrollo de una nueva habilidad.
  8. 8) Siempre explícales a tus hijos porqué les recompensas (por ejemplo, has guardado tus juguetes y ahora puedes escoger uno para jugar conmigo un ratito).
  9. 9) No todas las recompensas funcionan para todos los niños (por ejemplo, a algunos les encantan las pegatinas y a otros no les importan para nada). Habla con tus hijos y prueben de encontrar pequeñas recompensas (sociales y no) que le agraden a tu hijo/a.
  10. 10) Premia comportamientos positivos (por ejemplo, en vez de recompensar ?no pegar? puedes premiar ?jugar cooperativamente durante una cita de juego.?) Reforzar los mensajes positivos ayudará a tus hijos a entender las expectativas de comportamiento que tienes para ellos. 

La Dra. Helena Duch es psicóloga infantil y familiar especializada en trabajar con familias que están planeando, esperando y criando a niños en la primera infancia. La Dra. Helena tiene un doctorado en psicología infantil y escolar de New York University y una maestría en Psicología del Desarrollo Infantil de Columbia University y es licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Ramon Llull en Barcelona. Además la Dra. Helena está licenciada como psicóloga en el estado de Nueva York y en España, su país natal. 

NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica o psicológica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o de comportamiento sino consultar a algún médico o profesional de salud mental que te examine en persona y que esté autorizado para practicar su profesión en la localidad donde vives.